COHERENCIA Y COMPROMISO
CON EL FUTURO DE CORREOS
Durante 5 años UGT contribuyó a frenar el desmantelamiento
Ahora tenemos derecho a exigir restaurar un Correos del sXXI
nuestra opinión (Parte I)
Asegurando y defendiendo el futuro de Correos es como se defiende a los trabajadores/as
Correos viene de atravesar la mayor crisis de su historia. La gestión de Serrano, respaldada por todas las organizaciones sindicales excepto UGT y CCOO, llevó a la empresa hasta una situación límite. Su mandato provocó un deterioro sin precedentes del servicio público postal y dejó una deuda superior a 1.200 millones de euros que comprometía gravemente la viabilidad de la empresa.
UGT vio claro desde el inicio de su andadura el propósito de Serrano, desmantelar el servicio público con las consecuencias catastróficas que ello suponía para los trabajadores y trabajadoras. En esa visión y en la decisión de confrontar con Serrano la única colaboración que tuvimos fue la de CCOO, sin esa colaboración entre ambos sindicatos habría sido muy difícil lograr parar el camino al desastre. Hoy que está de actualidad Serrano no solo por su nefasto modelo de gestión sino por otras cuestiones paralelas y ocultas es el momento de revisar y reflexionar.
Cinco años en contra de un poder omnímodo incluso soportando represalias, dan para una reflexión con perspectiva. Si hubiera existido una visión menos interesada por parte de otros sindicatos, Serrano y sus planes de desguace no hubieran tenido tanto recorrido ni tanta impunidad para ejercer el poder con el despotismo que se practicó. La miopía (¿ceguera?) de algunos fue un lastre para los que vimos venir la riada. Resulta chocante que quien no movió un dedo contra los desmanes de Serrano (más bien validó sus tropelías) ahora con Saura, descubra los siete males postales y las movilización de diseño. El problema es que ahora llegan tarde.
UGT va a respetar siempre la legitimidad y autonomía de cada sindicato. Faltaría más. Pero hay hechos que son incuestionables. Hay problemas en el presente que vienen de la desestructuración de Correos ejecutada con alevosía a lo largo de los cinco años. La ruina económica, el vaciamiento de actividad, el derroche de dinero hacia proyectos fantasmales, la desmoralización y diáspora de profesionales son consecuencia de un terrible error político por parte del gobierno, pero también de quien intentó sacar partido buscando ventajas a la sombra del poder.
Nuestro análisis actual no puede dejar de lado lo que hemos pasado y lo que estamos pasando. Es innegable, por mucha demagogia que se utilice para difuminar lo ocurrido, que el sindicalismo de Correos hoy está vivo (de seguir Serrano habría otro sindicalismo pero no postal) porque existió una resistencia sindical, desgraciadamente solo, por una parte, que fue decisiva para cerrar esa etapa negra. Una acción sindical que obligó a la rectificación del Gobierno ante la magnitud del agujero económico perpetrado y posibilitó la apertura de un nuevo escenario para rescatar Correos y garantizar su continuidad como empresa pública porque es la única manera de asegurar el futuro de quienes trabajamos en ella.
UGT formó parte de esa historia de lucha sindical (pese a la extraña memoria de pez que a veces aflora en alguna gente) de la que estamos orgullosos. Ni UGT por si sola hubiese podido parar y destapar las fechorías de gestión de Serrano ni CCOO por si sola tampoco. Eso es una verdad tan incuestionable como la de que el tiempo ha puesto algunas cosas en su sitio. A Serrano y sus actividades paralelas, a su hundimiento de Correos y a aquellos que ingenuamente (¿o no?) asumieron sin rechistar el intento suicida de reconvertir Correos en una simple empresa de transporte y logística (modelo DHL) bajo la premisa de la muerte inevitable del Servicio Publico Postal.
En el nuevo escenario tras la llegada de Saura, UGT se ha concentrado en aportar nuestro granito de arena en la búsqueda de soluciones para consolidar el correo público y evitar una quiebra empresarial y consecuencias como el ERE de 12.000 personas elaborado por una conocida consultora y la aquiescencia de un alto directivo importado en época de Serrano, un plan que esperaba en una mesa de SEPI para proceder al «saneamiento» de Correos. Como eso es cierto y lo sabemos más de un sindicato, nosotros no vamos a escatimar un reconocimiento (al margen de sus potenciales desaciertos en esta etapa) al Presidente Saura que rechazó asumir la estrategia del recorte salvaje que el Serranismo y algún heredero le tenían preparada al asumir el cargo.
Por otra parte, y en el quehacer sindical que nos es propia como Sindicato de clase hemos y seguiremos trasladando propuestas serias y razonadas para negociar ante el poder que corresponda (gobierno, partidos y Dirección postal) al objeto de que se adopten decisiones que hagan sostenible el servicio público y se construya un marco habitable de derechos para los trabajadores.
En el próximo comunicado (parte 2) hablaremos de lo que ha hecho UGT para contribuir a rescatar Correos después de la debacle de Serrano y expondremos nuestra visión y propuestas sindicales sobre la negociación que a partir de septiembre debe (si o si) dar paso a la resolución de temas pendientes tras del Acuerdo Marco de Diciembre. UGT apuesta como venimos haciendo en esta nueva etapa por la coherencia y la responsabilidad. Al menos como nosotros entendemos ambas cosas. Si en la mesa se dan condiciones para aunar criterios y enfoques con otros sindicatos sobre las cuestiones objeto de discusión UGT estará a la altura que se corresponde con la difícil tarea que tenemos TODOS entre manos. Lo hemos hecho ya y lo seguiremos haciendo sin escatimar esfuerzos. Salvar Correos y por ende a sus trabajadores es nuestro único objetivo.